Eres…
Luz
Sonrisa metafórica-metonímica que a la vista
no se comprende sola, sonrisa que tiene
todas las incógnitas y no despeja fracción
solo resuelve una ecuación de indistinto grado
Te buscan los deseos de una noche
deseos que se arraigan en memoria
memoria indefinida a/en toda posibilidad
surgen así diálogos pendientes, no solo palabras
también nichos de mercado o semillas y embajadas,
raíces donde encontrar imágenes que nos transporten
solas. Cada piel con piel añade sal y sed. Sal y sed.
Recorrida urdimbre como una hiedra
enredadera y trepadora el alma.
Vegetación sin fondo.
Destinos que repetidos
una y otra vez…
terminaron por convertir la idea en paradoja.
Algunas palabras trasnochan imaginando o interpretando
papeles de incógnito. Translúcidas emociones que unan
puentes entre miradas y pulsiones. Y así surjan certezas
y dudas. Quién sabe si no pocas en función del escenario.
Las certezas tendrán que ver con la vida. Vivir un mismo instante,
resuelta hipótesis -a colación de sentir
la ausencia, no la herida-.
Las dudas facilitarán el sueño. Sobre las miradas y silencios
imagino –sueño que imaginamos– un edificio de futuras caricias
donde convertimos el tiempo en infinito.
Pero sobrevive el esqueleto de hormigón: vine sola
y puede que me vaya sola si… (solo ese “si” convierta el sueño
en realidad).
Multiplicidad de espejos enfrentados, paralelo de alcance
por mirada. La búsqueda ha completado un mapamundi:
siguiente estación del viaje a la leyenda anexionada.
Escriba aquí su nombre. Mejor aún, dígale: que existe
amor por lo conocido y por el diálogo, amor que existe
por lo desconocido, por lo posible y por lo inesperado.
Existe por la espera y por el encuentro. Sobre todo
reconózcale mérito a la paciencia y al tacto. Reconozca
el límite, también el auge, no mencione el escalofrío
ni el vértigo al contacto -subyace confusión quien
con debilidad no lo confunde- la realidad tornará simple:
conocerse antes del amor o conocerse en él.
Tránsito equiparable al trayecto esquivo de la pubertad.
Quienes no busquen en su estómago
centrípetos ni mariposas encuentren
un futuro meridiano.
¿Quién es consciente de la incólume belleza
de esta construcción ficticia? entre dos ¿quién sabe si?
desconocidos que solo saben actuar -de momento-
en miradas, silencios y tiempo.
O en un secreto de sumario abierto.
El tiempo que ya lo ha unido todo. Y nada.
Que no lo separe del resto. La única condición pueda ser
también la más esquiva. Y en la fragilidad…
Luz de tu vida.
No has pensado el tiempo.
Pero el tiempo nos ha pensado a nosotros.