Vivir sin coartada

A fuerza de querer visitarla
el proyecto de una luna
más habitable que una tierra
baldía por usada.

O creer que con disimulo
podríamos escapar del juicio,
de lo que somos
por lo que hicimos.
De lo que fuimos…
de lo que somos.

Parte de una premisa
fundamental, que ceñida al espíritu
contradictorio de la cinta de Möbius
no nos muestra sino
la cara oculta
de la cara oculta
de la luna
si somos nosotros mismos.

Y en el reflejo
nos sorprende no sentir la gravedad
pero nos deslumbra una luz ínclita.
Al final en las mareas
no hay un camino recto,
no hay un final porque no había
ni hubo camino cierto.

Descubrir que la vida
se mantiene en llamas por la esperanza
de poder recordar cada momento
como una verdad no asida
al terrible condominio
de coartadas.

Coartadas que no habitan caminos
coartadas que no habitan palabras
coartadas que no participan de la vida
porque no participan de lo que aman.

Si el amor
es una declaración pública y universal
al mundo.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.