que fuiste
textos que escribimos
(hace muchos años)
contándonos todo
registro de lo inconfesable que intangible:
memoria-materia del olvido que ahora regresa
como bandeja de entrada
como elemento primigenio y nativo
de lo que fuimos
de lo que somos.
Palabras que unidas hicieron fuerza de exorcismo
para culpar al designio de no haber hecho más por menos.
Dijimos que nos acostaríamos juntos
juntos, juntos…
y tendríamos sexo
sexo, sexo…
que los besos que nos diéramos serían sinceros
y únicos.
Para la publicidad quedó tu anuncio de
-cleopatra de labios gruesos y ternura-
que conformó la mitología de aquellos días
y la posteridad.
Nos dijimos muchas veces «te quiero» -registro escrito-
sabiendo que las palabras tienen calidad de mensajeras
y espíritu de okupa
tantas veces supusimos de algún modo estar juntos
(algún día).
Mensajes y llamadas sin retorno, kilómetros sin factura de kilometraje
viajes sin peaje, vidas sin viajes y eternas promesas de escribir y volver o
volver a escribir o volver y escribir.
Días después.
Contigo se fue una ilusión por la verdad y la poesía.
Por la melancolía que me acusó de poeta, bárbaro y
amante…de lo que no fui; tu cuerpo.
Y creéme si te digo que te quise por encima de las posibilidades
que al hacerse reales
convirtieron el bálsamo en amor
y el amor en bálsamo de un amor.
El tiempo me enseñó
que los defectos que se arreglan con cirujía ortodoncista
son los mejores defectos del mundo;
producen mejores sonrisas.
Sé que no me leerás estos días
porque no he vuelto a la verdad ni a la poesía
peaje a pagar por romper tantas promesas escritas.
Porque fuiste mi amiga y nos quisimos de cualquier modo.
Porque fuiste una escandalosa y yo un cierto loco
o un loco.
Porque aquí está toda la verdad de por qué no nos quisimos
de ese modo.