Frente a la tradición mítica Sísifo comprendió que la única forma de salir de la montaña era precisamente no salir de la montaña. Querer algo implica la percepción de dos conceptos; el primero trata sobre la propiedad, el segundo explica la variable del deseo.
Ser constante no es más que estar aquí cada día y querer siempre las mismas cosas. Trazamos planes con obsolescencia programada, porque hemos comprendido que para nuestra integridad es más factible poseer la propiedad que desearla.
Y luego está ella. Que es un nosotros no fundacional. Muchos hombres y mujeres miran el mismo cielo, pero no ven lo mismo.