Lugares en los que viví

Tu pelo
tu espalda
tus pechos
tus sueños
tu boca
tu ingle
tus manos y tus pies
tus muslos

la leve hendidura de tus ojos y la sonrisa siempre ponderada que trafica
con la ilusión de los otros

y sobreviví a tu hemisferio izquierdo, al hipotálamo
y a tu válvula tricúspide

no obstante no pude en la guerra entre tu legión de lactobacilos y ácido láctico contra mis hormonas más legradas
que cayeron en el reptiliano y yo sufrí la delación, peor que eso;
la deserción de algunos de los más sentidos.

Y el pasado es un horizonte con cábala de universo múltiple.

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