S.O.S.

Me miras de soslayo
con una diáfana sombra de regreso
bajo la retina (que es un sálvame en potencia)
con el afán de los que ansían
ser rescatados de la ignominia
de la infelicidad
que todos los cuerpos
alguna vez han contemplado
pero la idea de persistencia
confunde al ser humano
con supervivencia
y continúa
y no abandona por fidelidad
o por crédito acumulado
en el largo plazo.
Me miras así
porque yo alguna vez
miré así
y te reconozco el órdago
pero sigo aquí impertérrito
frente a la idea absurda
de salvarte del tedio
de la rutina del saber del día después
y del mañana que no es futuro
sino un presente calcado.
Y me marcho de tu mirada incógnita
esperando que algún día
alguien más valiente (o más inconsciente)
que yo
inicie el café
aún a sabiendas de que no es seguro
que abandones el origen
por un probable o un futurible.

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