Deux in corpore

Reapareces
no como el dador de fe o esperanza
no en tu sentido creacionista u omnisciente.
Aquí tus señas de identidad son inútiles,
tus técnicas operativas y fórmulas milagrosas
altamente cuestionadas.
No eres ya juez magnánimo
ni participarás de las obras
o de los nombres.
Sólo has venido hasta aquí
para darle sentido a un verbo
que requiere de tu presencia
por convertirse en esencia no inhóspita.
En todo caso, perdóname
si te menté en vano
o te mentí.
Nunca fuiste una salida
ni un enigma irresoluble
y ahora te llamo para que nunca más seas
un universo incógnito sin firmamento.

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