Lo bueno del amor (o del desamor) es que te exime de cualquier responsabilidad ante actos completamente deleznables y repugnantes. Uno lo hace y punto. Luego ya podrá poner la excusa típica de; «estaba enamorado» o «esa zorra empezó» o el tan manido «lo siento, me cegó el amor».
Lo divertido de todo esto es que no es divertido.
Y lo trascendente es que ni es tan grave ni deja de tener una gravedad mortal, y no podemos frivolizar ni tampoco dejar de hacerlo.
Y lo peor de todo es cuando todo es una puta pescadilla que se muerde la cola.
O cuando tus actos irresponsables conllevan responsabilidades.
San Valentín adelantó la fecha.