Si amas, no conduzcas

Fiona me abandonó
camino de un puente del 3 de Mayo
previo aviso incandescente de la DGT
ampliado el dispositivo de seguridad
computando los datos del anterior año
y con el carnet por puntos ya institucionalizado.
Las cifras de muertos han decrecido
gracias a la operación salida…
pero en las necrológicas de esa semana
aparecía su nombre y ya entró a formar parte
dentro de esas 47 víctimas más,
golpeada la mediana a 137 km/h
y sin que las 5 estrellas Euroncap
pudiesen hacer nada por su vida.

Te gustaba la velocidad, y la asistencia electrónica
a la conducción siempre te pareció
una de esas opciones detestables del progreso.

Y ya en el tanatorio
donde el pésame pesaba muchas lágrimas,
todos me miraban como sin creérselo
y se decían a mis espaldas para que no me enterase;
«pobre, que va a hacer ahora»
mientras yo altamente narcotizado por tu recuerdo
sólo atisbaba a consolarme
con la seguridad de convertir tu muerte
en una referencia bibliográfica importante
para mi siguiente libro de poemas
y una antilogía futura en mi conciencia.

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