Se confunde tantas veces y luego rectifica, pide perdón y ordena o desordena lo imposible, que es un verso indefinido.
Y pone ojitos, y carita de gata relamida, de muñeca de porcelana triste, de oso amoroso querido, de peluche antológico en definitiva.
Y así una vez tras otra, tras otra vez, una vez más.
Para luego resolver los momentos de mayor dificultad, con frases como;
-Es que no puedes dejarme por cosas así, yo siempre seré cascarón de huevo para tí.