La envidia

no es una opción.
Sería envidiable si esto fuera un intento por hacerme mejor
pero no es más que el reducto de un triste
con aspiraciones a maldito.
Y todo lo que ello conlleva.
Porque al final, la vida es un poco como la literatura
que nosotros podemos interpretar el papel que más nos convenga,
aunque no sea evidentemente el que más se nos asemeja.

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