Ayer mientras me miraba al espejo

y observaba caer mi pelo húmedo tras la ducha
más que observar, me contemplaba
a mi mismo
y sentía una profunda congoja
una angustia vital que no tiene que ver con la muerte
me veía terriblemente atractivo
incluso diría que guapo por momentos
aunque prefiero sentirme bello
y es indudable que no existirá un tiempo futuro
en el que vuelva a ser tan irresistiblemente bello como ahora
no me importa el paso del tiempo
ni las arrugas
la probable caída de cierto cabello
el crecimiento de otro cabello en otros lugares
la flacidez de mi cuerpo
la ausencia total de pliegues musculares
no me importa nada
es la simple angustia de saber que nunca he sido tan perfecto como ahora
y que nunca volveré a serlo
supongo que es una especie de miedo al alzheimer físico
el sentimiento de lo irrecuperable
la terrible virtud griega que termina por hacerse un hueco en nosotros.
Ya nunca seré tan mío como ahora,
cuando más necesito sentir
que estoy siendo devorado por mis propios anhelos de belleza.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.