Perdí la voz

Hay toda una mitología acerca de la voz y los hilos telefónicos que yo he perdido.
Eso de que los enamorados en guerra se comunicaban el amor a traves del teléfono, es romántico ciertamente.
Toda esa sensación de angustia porque has de despedirte, toda la tristeza del hilo de voz que corre por el hilo telefónico hacia el encuentro con otro hilo de voz.
Momentos todos ellos que luego se reflejan en tu factura telefónica, aunque ahora menos con las llamadas nacionales gratis, todo ello que ahora se refleja en tu factura telefónica móvil, mientras te tumbas en la cama y describes hora a hora, minuto a minuto, tu día. Y así uno tras otro hasta llegar a amar esa leve sintonía que indica; «es ella»…
Pero todo eso lo perdí, por eso ahora odio el teléfono si no es para decir;
«Quedamos a las 12» o el siempre recurrente; «Ahora bajo».
Signos de un amor no telefoneado.

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