Sólo hay una cosa peor que la muerte

y es ésta:
El sinvivir de saberse ya adjudicado.
«Éste es mi hombre» (como diría aquél poema de uno ya mentado)
Descubrirse en la tesitura de afirmar, a día de hoy,
que ya no habrá más mujeres en mi pecho,
que nunca acariciaré otros muslos,
que no besaré otros labios ni yaceré en otro (aquí rima lecho, pero pondré sexo que rima más sutil)
nunca más (por hoy).
Y este es el pensamiento más cercano a la metafísica existencial de un hombre.
Es un dolor más grande que pensar en la muerte, más aún que pensar o sufrir de impotencia.
Porque al fin y al cabo es una extensión más de la impotencia.
El «macho» dominante, el especímen garánte de la reproducción de la especie,
ése animal salvaje que no tiene destino ni patria más allá de los labios, o mejor dicho; «cuyo único destino y patria se encuentran traspasados esos labios»… el hombre queda reducido ya a la simple contemplación del ganado (entiéndase como metáfora no ofensiva) y a pensar de vez en cuando en alguna que otra sonrisa.
Se acabó, es la anticipación de la muerte, es la muerte en sí misma, es ella recordándote día tras día que;
«Eres mío y de nadie más».

Manual breve de como ponerle el cascabel al gato.

4 comentarios en “Sólo hay una cosa peor que la muerte

  1. no hay nada peor que el compromiso cuando este no es sincero, supongo. si tanto te duele sentirte adjudicado deberias dar un golpe de timón a tu relación, digo yo. pero a los poetas les gusta quejarse, es el gusto del autoflagelamiento. Así que dudo mucho que este ante otra cosa que no sea una felación onanista.

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  2. Claro claro, es un poco de ambas cosas.Pero la sensación de sentirse uno en subasta privada existe.Lo que ocurre es que esta relación tiene truco y ya no sabría si las siguientes iban a discurrir igual.Y entonces rezas por ser nuevamente de todas y de ninguna (lo que nunca fuiste) y te das cuenta de que a lo único a lo que de verdad aspiras es a ser nuevamente de una y que te diga;«Eres mío para siempre».Aunque quizá con otro nombre, otra voz y otro momento.

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  3. Y en tu cabeza está el eje del mal … como diría la habitación roja, claro que refiriéndose a otro contexto, pero lo digo porque la estoy cantando ahora mismo y me gusta esa frase.Punto y finalYo

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