Dejar de ser un gentleman

Es complicado.
Nos ha tocado vivir ese palo de la baraja.
Se está bien, somos educados, correctos en el trato, a veces diplomáticos, otras algo dictatoriales, pero siempre con mano izquierda (en el sentido explícito de la palabra).
La lucha sobreviene cuando para alcanzar a la Reina de Picas, hemos de saltarnos 2 o 3 palos de arriba a abajo, y olvidar que nosotros siempre fuimos un 4 o un 5 de corazones, con aspiraciones de As inmaculado y que nunca fuimos más allá de enamorar a un 6 o un 7 algo distraido y con cierta tendencia a olvidar cuál era realmente su destino. Abandono por el otro palo de la baraja.

Lo que se reduce en esa proposición filosófica que ha creado escuela y que reza;
«-Tú eres gelatina de fresa y nunca podrás ser creme broule.»

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