Tras dar un garbeo por la gran mayoría de blogs destacados, uno siente la horrible sensación de estar leyendo exactamente su discurso, sólo que con la voz del otro y un estilo diferente.
La misma angusta existencial.
La misma amargura por explotación empresarial.
El mismo desencuentro sexual.
La misma rima conceptual.
Energía residual de la red.
Al al al al.
Así que me he propuesto cambiar.
Mi vida triste.
Me iré para ser feliz y luego vendré aquí a contarlo.
Aunque mejor no vuelvo, vaya a ser que me arrepienta
de dejar de ser uno más entre la masa abyecta.