Yo quiero

…no lo dudes. Pero tampoco te obceques en conocer las verdades últimas.
El hecho principal es descubrir de algún modo que este ejercicio de personalidad no es más que la expansión o conquista -quien sabe- de un ególatra.
Aunque más allá del descubrimiento se trata en definitiva de la caída de un metarelato (El «yo» paradigma de genialidad descubierto como mediocre).
Luego, no hay solución posible a mi agnosticismo.
Dios, tengo tantas preguntas que el día que las resuelva todas, de algún modo alguien mejor que yo demostrará que de los dos, el que nunca existió; fui yo.

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