Yo era un bohemio.
Más por obligación que por naturaleza. Y dedicaba muchas madrugadas a escribir panfletos poéticos. Luego era una excusa cómoda y factible para argumentar la pérdida de tiempo en los momentos previos.
Llegué a esgrimir que a esas horas trabajaba. Nadie sabe muy bien en qué proyectos, ni siquiera hoy atisbo la respuesta acertada.
El hecho es que me convencí a mi mismo. Era un bohemio. Tiraba las horas del día a la medianía, la noche comenzaba a las 2 de la madrugada y tras dos momentos de claridad en varios meses, ahora empiezo a comprender que lo que queda es el panfleto. Y nadie me pregunta absolutamente nada sobre mi carácter poético.
Ni la razón por la que tire a la basura este talento que ahora se ha vuelto en mi contra.
Nadie te pregunta nada sobre tu carácter poético porque nos bastan tus letras para saber que tu alma es de bohemio.
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Jose, te falta beber, drogarte y dejar de trabajr en ese videoclub para que seas eso que tu llamas bohemio.>El talento nunca se vuelve en contra, sí puede mostrarse ante nosotros sincero y atemorizarnos.
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