Han bastado en el ánimo general.
Quizá como confirmación.
Y lo más probable es que haya sido la gota que colma el vaso;
«Estoy loco» bajo prescripción general.
Yo en cambio me siento más cuerdo que nadie. Y siento la hora y la necesidad de que alguien realmente loco me confirme con sabias palabras;
«Tranquilo, lo tuyo no es nada grave».