Es que puedes imaginar las citas que no has tenido.
Y todo son éxitos.
Has ido dejando un rastro de corazones deshilachados y el tuyo se muestra implacable.
No importaba el lugar, la escena o ella inalcanzable.
Daba igual si se trataba de aquella mujer de casi 30 años o si por contra disfrutabas con la visión de unos 20 muy bien ejecutados.
Todo son recuerdos positivos, no existen despedidas o reproches, tampoco la impresión de terminar siendo un cabrón.
Únicamente almaceno los rostros, las miradas (puede que imaginadas incluso), las situaciones y los primeros acercamientos.
Pero no me quedan casi nombres ni innombrables.
Aun así y como ejercicio de autoayuda a la autoestima, no haber recibido en mi vida prácticamente ninguna negativa es un dato a considerar.
Puede que algunos consideren pocas las proposiciones, pero en el día a día, yo y ellas saben que esas palabras delgadas significaban exactamente;
«Aunque no pueda,
quiero que sepas que podría por tí
porque querer es poder
y te quiero»
Lo que ninguna sabe es que el concepto-idea-global del poema no está exactamente dedicado a ellas.