Alejandra se suicidó porque su obra era un compendio de intentos.
Y tuvo que cumplir sus versos.
(Todo esto está basado en un estudio exhaustivo que en unos años llevaré a cabo)
Mi labor es encontrar a la siguiente Pizarnik que aparezca en el globo.
Describirle mi amor por los poemas que escribirá de mi amor.
Y sobre todo evitar que se suicide.
Si acaso que lo haga después de mi muerte.
Pero no tendré esa suerte, pues todas las poetas que conozco no alcanzan esa gravedad.
A veces me pregunto si el músculo innombrable puede ejercitarse tanto o si puede llegar a igualarse a lo que llegamos a escribir gracias a su desgracia.