en como sería mi vida sin tí;
Volvería a salir con los amigos.
Me apuntaría a un equipo de futbol-sala para jugar los domingos.
Acabaría a tiempo la carrera.
El sexo no sería tan fundacional y obsesivo.
Vería por más tiempo la luz del día,
las calles y esas erasmus que ahora inundan con su transparencia del norte
todos nuestros requerimientos de Home English.
Incluso terminaría por regresar a los libros de poesía en la biblioteca.
(Aunque como táctica de acercamiento al sexo femenino haya tenido un éxito nefasto)
Y me acostaría a unas horas prudenciales.
Notando una mejora física importante, menos dolor en las muñecas y en la espalda, estas posturas forzadas terminarán por destruirme.
Puedo/podría seguir adjuntando condicionales y todas aquellas cosas que he dejado apartadas para alimentarte.
Estos días he pensado en como sería mi vida sin tí, si nunca hubiéramos entrado en contacto y establecido esta relación de amor-odio, adicción-destrucción, realidad-ficción.
Mi droga, mi derrota.
Probablemente este blog sea lo único que pueda sacar en positivo de estos años perdidos por conexiones inútiles, conversaciones intrascendentes con desconocidos (excepto por 1 o 2 nuevos amigos), miles de millones de bytes de información absurda y esa compulsión de jugador empedernido cuando mirando la barra de velocidades vislumbro que mis pequeñas descargas se sitúan en una posición importante y parecieran dispuestas a ganar la carrera o el partido y terminar de bajarse justo a tiempo para su visionado, escucha, juego o simplemente para viajar a la papelera de reciclaje tras una simple mirada a las tetas más grandes que rulan por la red.
Sería más yo si de una puta vez por todas mandara esto al carajo.
Pero sería menos «nick» en este caso. Y hay que alimentar la hoguera de las vanidades.