Estar en un lugar público, yo que se, en el autobus, en la cola del paro, en cualquier sitio donde una chica deseable os diera la espalda o levemente el perfil (mucho más eficaz) y precipitaros en las labores telequinésicas de la mente;
«Mirame, mirame, date la vuelta y mirame»
«Mirame, date la vuelta y mirame»
Y así durante 30 segundos en los que el tiempo corría veloz buscando…
Con un índice de éxitos bastante importante, al final acababas por abandonar toda opción de continuar con aquello, fuera a ser que el flujo astrofísico atrajése vuestros cuerpos a una confrontación amorosa, a todas luces imposible.
También estaba el fracaso por elección, que significaba darte cuenta de que la elegida tenía una espalda muchísimo más agraciada que aquella cara con la que ahora te correspondía…
Sóis por tanto mi próximo reto;
«Leedme, leedme y responded algo interesante»
«Leed, leed y que os guste»
Hablo a las féminas claro.