El amor como cultura

Nos enseñaron a querer por encima de todas las cosas e implícitamente se promovió un mercado, una subcultura de un amor registrado como marca a todos los niveles.
Por eso nos invade una extraña sensación cuando alguien en aquella película de sobremesa, se enamora en la típica lavandería 24 horas; ¿qué tiene de romántico una lavandería con 10 maquinas a moneditas que necesitan de tu suavizante?

-Cariño, ¿te hace falta Norit, suavidad de borreguito para las braguitas?
-Oh mi vida, mi amor, te encontré lavando las finas rayas de canela de mis bragas.
Esto, aquí, no es amor. Y punto.

Para otros, el deseado viaje en metro donde la desconocida -con la que coincides tras 2 meses de repetir trayecto- lee algún libro de remarcada calidad, no es sino un motivo de ciencia ficción, puesto que no hay metro.
Se mantienen no obstante nuevos métodos o mercados del amor, y no hablo de prostitución;

[-Este mes me ha llegado una factura de 50 euros en el móvil, joder, esta tía me va a arruinar a SMS.
Piiiiii piiiiiiiii piiiiiiiiii
-Toy aburrda. Q hces?. Tdseo. Aqlla nche fue stupnda.]
El amor reducido a la mínima expresión del lenguaje.
Por no hablar de las nuevas posibilidades de internet. No puedo enamorarme de la vecina del 6º, es tan convencional…

Chat +18 años
Chico24; Hola, chicas de España estoy buscando ligue
Lolita19; Hola Chico24, encantada
Maria21; Hola Chicoguapetonnnnn

El amor recorre todas las ventanas de messenger de este inter-mundo, el amor seduce una a una todas las conversaciones mantenidas con desconocidas, da igual si su procedencia se encuentra a 10 o a 700 kilómetros, lo importante es la intensidad y gravedad del discurso amoroso; porque a ella no la podías encontrar fácilmente en la calle, en la cafetería o en la discoteca.

Subculturas todas ellas del amor como un producto necesario a nuestras economías personales, no importa el envase, no importa el precio, tampoco el destinatario, al final siempre ha de quedar la sensación de haber amado demasiado.
Al fin y al cabo, la noción «amor elegible» mediante descarte y búsqueda continua en el mercado local, no es más que una definición ciertamente nueva y con poca tradición.
Quizá por ello sea tan fácil caer en la tentación de enamorarse 4 o 5 veces al año.
Porque el amor difícilmente duele si resulta incluido en nuestra lista de la compra.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.