Atardece que no es poco

Me quedo con la escena en el coche; 9 minutos interminables de sensaciones perfectamente dibujadas: reproche, ausencia, miedo, fracaso, valentía, verdad, amor.
Después de eso la película se tornó en algo completamente evocador a la vez que repugnante… uno en la puta vida protagonizará un papel de tales dimensiones.
Y si lo ha protagonizado, no perdurará en el tiempo plasmado en un ejercicio artístico.
¿Por qué mi amor no se mereció un rodaje de tal magnitud?
Sólo puedo joderme y volver a ver la película. Otra vez. Otra vez. Otra vez.

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